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10 de septiembre de 2010

Jorge Mera quedó fuera de carrera electoral

JNE excluyó a candidato al gobierno regional de Loreto




Información removió ambiente político en la región

La noticia removió el ambiente político regional. El candidato por el Movimiento Esperanza Región Amazónica al gobierno regional de Loreto, Jorge Mera Ramírez, fue tachado por el Jurado Nacional de Elecciones quedando fuera de carrera electoral para las Elecciones Regionales 2010.

La Resolución Nº 1876-2010-JNE, resuelve en su Artículo primero.- Declarar FUNDADO el recurso de apelación interpuesto por Néstor Roger Álvarez Yumbato, REVOCAR la Resolución N° 04-2010-JEE-MAYNAS de fecha 31 de julio de 2010, emitida por el Jurado Electoral Especial de Maynas, que declaró infundada la tacha interpuesta, y REFORMÁNDOLA declarar fundada la tacha interpuesta contra Jorge Luis Mera Ramírez, candidato a presidente regional del movimiento regional “Movimiento Esperanza Región Amazónica” al Gobierno Regional de Loreto, departamento de Loreto, para participar en las Elecciones Regionales 2010.

Artículo segundo.- EXCLUIR a Jorge Luis Mera Ramírez como candidato a presidente regional del movimiento regional “Movimiento Esperanza Región Amazónica” al Gobierno Regional de Loreto, departamento de Loreto y, en consecuencia, a Walter Cubas Grandez como candidato a vicepresidente regional.

Los antecedentes por los cuáles el JNE determinó Excluir a Jorge Mera fueron las siguientes:

Antecedentes

Con fecha 22 de julio de 2010, Néstor Roger Álvarez Yumbato interpone tacha contra la fórmula presidencial y la lista de candidatos del movimiento regional “Movimiento Esperanza Región Amazónica-MERA” al Gobierno Regional de Loreto, por considerar que no cumplió con ingresar su plan de gobierno en el portal institucional del Jurado Nacional de Elecciones, y en su lugar se ha ingresado el plan de gobierno de la Municipalidad Distrital de San Juan Bautista, además el formato resumen del plan de gobierno no ha sido debidamente desarrollado.

Con fecha 24 de julio de 2010, Néstor Roger Álvarez Yumbato amplia los fundamentos de su tacha, con los siguientes argumentos:

a) Las elecciones internas se encuentran viciadas de nulidad, ya que los integrantes del órgano electoral central y los comités electorales provinciales se encuentran afiliados a otras organizaciones políticas.

b) Si bien se establece que las elecciones internas se llevaron a cabo a través de delegados, en las provincias de Maynas y Loreto-Nauta no se eligieron delegados.

c) No se consignan los nombres completos ni los documentos nacionales de identidad de los delegados provinciales.

d) El plan de gobierno se encuentra firmado solo en la primera página por el personero legal del movimiento regional.

e) El formato resumen del plan de gobierno no está firmado por el personero legal.

f) Si bien en la Declaración Jurada de Vida del candidato Jorge Luis Mera Ramírez se consigna que fue elegido, en el acta de elecciones internas se señala que fue designado.

Mediante escrito de fecha 28 de julio de 2010, Néstor Roger Álvarez Yumbato circunscribe los alcances de su tacha a Jorge Luis Mera Ramírez, candidato a presidente regional. (GLP)

Militantes de M.E.RA protestaron en el Jurado Electora

Casi destrozan la sede por tacha de Jorge Mera

La resolución del Jurado Nacional de Elecciones que saca de carrera al candidato Jorge Mera Ramírez, generó la rápida y violenta reacción de los militantes del Movimiento Esperanza Región Amazónica.

Más de cien militantes pertenecientes a varios distritos, apenas se enteraron de la noticia, salieron a las calles a protestar porque consideran que injustamente lo han tachado al popular “gallito”.

Los militantes se juntaron en el local de M.E.R.A y se movilizaron rápidamente por las calles de la ciudad. En la Plaza de Armas quemaron llantas y bloquearon por un momento el paso de los vehículos.

Luego siguieron su recorrido por la calle Napo con destino a la sede del Jurado Electoral Especial de Maynas, donde los esperaba otro grupo de seguidores que llegaron en motocarros.

La marcha fue escoltada por la policía, cuyos efectivos al comienzo no pudieron controlar a la turba. Los manifestantes apenas llegaron arrojaron piedras y palos al local del J.E.E.M.

Unas personas lograron sacar el cartel del Jurado y lo pusieron en la pista para ser quemado. Un militante resultó herido en medio de la trifulca porque le cayó una piedra en la cabeza.

“Insurgencia popular”, “sin el gallo no hay elecciones”, fueron algunas de las frases que gritaron a viva voz los molestos militantes de M.E.R.A, quienes también insultaron a Iván Vásquez y al presidente del Jurado Electoral Especial, Mario Zurita.

Con el transcurrir de los minutos la efervescencia de la gente fue bajando. Los partidarios se calmaron un poco pero anunciaron que hoy desde muy temprano volverán a salir a las calles a protestar.

Se pudo observar a varias señoras derramando lágrimas de impotencia y tristeza. El candidato a la vicepresidencia por M.E.R.A, Walter Cubas, dijo que la tacha de Jorge Mera “es parte de la mafia y la corrupción”. (MC)

29 de agosto de 2010

DE IQUITOS SU AGUA

La cuenca amazónica sufrió en el 2005 una sequía como jamás nadie recordaba. Especialmente castigada fue la Amazonía oriental, donde ríos del tamaño del Nanay o el Tigre se secaron completamente, matando a todos sus peces, mientras que enormes extensiones de bosques ardieron por meses. El Ejército de Brasil tuvo que abastecer con helicóptero de agua potable a numerosas poblaciones en zonas donde no había acceso terrestre y los ríos estaban secos. Se dice que ese año la Amazonía vertió más CO2 a la atmósfera que toda la actividad industrial del mundo en su conjunto.

La Amazonía peruana, donde las precipitaciones son habitualmente mayores (1500 a 3500 mm anuales en promedio) el impacto fue algo menor, pero también se sintió fuerte en algunas regiones. En varias ciudades de San Martín y Amazonas, por ejemplo, hubo por meses severas restricciones en el servicio de agua potable, hasta de 18 y 20 horas diarias; en San Martín, decenas de miles de hectáreas de arroz bajo riego y de otros cultivos se perdieron o no pudieron ser sembradas por la sequía. San Martín se declaró en emergencia ambiental, y estableció medidas drásticas para frenar la tala de los bosques, como medida para proteger las fuentes de agua.

Iquitos también padeció restricciones de agua, por el descenso del caudal del río Nanay; los trastornos provocados por la sequía se manifestaron, sin embargo, hasta muchos meses después: el 2006 no hubo casi aguaje en Loreto, mientras que el humarí, el camu camu, el pijuayo y otras especies importantes para la economía de Loreto produjeron fuera de temporada y tuvieron cosechas muy reducidas; el impacto de estos fenómenos en la fauna silvestre y, especialmente, en las pesquerías no es conocido, pero se sospecha que fue importante, pues los efectos del cambio climático se sumaron a la falta de manejo y a la pésima gestión del recurso pesquero por parte de las instituciones del Estado.

Este año se está vislumbrando una sequía similar; estamos sufriendo un clima sumamente extraño para Iquitos, con falta de lluvias y de sol, debido a la presencia de una niebla propia de otras latitudes. Ante el descenso continuo y bastante precipitado del caudal de los principales ríos de Loreto, que ya se acerca al récord histórico, el SENAMHI ha prevenido a la población y a las instituciones que estén preparadas para una fuerte sequía en los próximos meses.

Los trastornos climáticos no sólo están ocurriendo en Amazonía: según un informe, 17 países del mundo han registrado este año temperaturas máximas históricas, mientras que en Rusia, arrasada por incendios forestales, tuvo este verano las temperaturas más altas en más de 1000 años. Al mismo tiempo, las lluvias torrenciales provocaron grandes inundaciones y deslizamientos de tierra catastróficos en Asia (Pakistán, Cachemira, Afganistán y China). Según se dice, la primera mitad de 2010 fue el semestre más caluroso en la historia del planeta, aunque paradójicamente, en las alturas andinas del Perú y en partes de la selva se hayan producido friajes extremos, con las lamentables consecuencias que conocemos.

“Cada vez tendremos más años como éste”, afirma el metereólogo Jeff Masters, del Weather Underground, un servicio de información meteorológica en Internet. Debemos estar preparados. La adaptación al cambio climático y la aplicación de medidas de mitigación están entre las prioridades estratégicas del Perú, considerado el quinto más vulnerable del Planeta frente a este fenómeno. Frente a la previsible creciente crisis de agua en la Amazonía, la principal estrategia es la conservación de los bosques primarios, que son al mismo tiempo fábrica y reservorio de agua, además de fuente de otros incontables recursos naturales y servicios de gran importancia para la población.

Iquitos es particularmente vulnerable a la sequía, porque el Nanay, de donde se abastece la ciudad, tiene sus nacientes en el llano amazónico, donde no existen fuentes subterráneas, sino la fuente de agua es la lluvia. Si el bosque es degradado o destruido, Iquitos sufrirá cada vez más crisis de este vital elemento. El bosque amazónico actúa como una fábrica de lluvia -hasta el 50% de las lluvias se originan en la evapotranspiración del bosque- y un 25% restante, originado en nubes de origen atlántico, no se condensaría si no hubiese bosques. El bosque también actúa como una esponja: favorece que el agua de la lluvia se filtre y empape el suelo, y también su follaje, y luego el agua escurre gradualmente. Donde el bosque ha sido destruido, las lluvias arrastran todo a su paso provocando huaycos e inundaciones, y contaminando los cursos de agua; unos días sin lluvia, sin embargo, bastan para dejar seco el cauce de un río.

Desde hace años el IIAP está promoviendo la conservación de los boques del Nanay para proteger las fuentes de agua de Iquitos, así como los recursos forestales y acuáticos vitales para las poblaciones del Nanay. El Gobierno Regional de Loreto, a iniciativa de las comunidades apoyadas por el IIAP, ha aprobado con este fin la creación de un Área de Conservación Regional en la cuenca alta de este río, propuesta que está pendiente de aprobación final por el Consejo de Ministros. Sin embargo, no cesan las amenazas para esta cuenca y, por tanto, para las fuentes de agua de Iquitos: varios son los descabellados proyectos de plantaciones masivas de palma aceitera y otros monocultivos en la cuenca del Nanay impulsados por traficantes de tierras y agentes de intereses no loretanos, ignorantes de la capacidad de uso mayor de estos suelos (los más pobres de la Amazonía peruana), de la legislación vigente (que prohíbe el cambio de uso para plantaciones comerciales), de los compromisos internacionales del Perú de proteger sus bosques primarios y reducir sus emisiones de CO2, y de la necesidad de proteger las fuentes de agua que abastecen a Iquitos.

Mientras tanto, los candidatos a la Municipalidad Provincial de Maynas, preocupados por los kilómetros de pista y otras nimiedades, no hacen mención en sus campañas ni a éste ni a otros problemas de fondo de la ciudad. Peor aún la actual gestión municipal, preocupada con obras intrascendentes para una ciudad cada vez más violenta, empobrecida y contaminada: además de no preocuparle ni éstos ni otros graves problemas urbanos, ha contribuido a poner en riesgo la calidad del agua potable de Iquitos ubicando el botadero de basura en la cabecera de una quebrada que drena hacia el Nanay.

La ciudadanía debe ser consciente de la importancia de disponer de un recurso tan vital como el agua, abundante y de buena calidad, y apoyar la propuesta política que garantice acciones enérgicas en este sentido.

23 de agosto de 2010

BIODIVERSIDAD EN PELIGRO, UNA AMENAZA PARA LOS AMAZÓNICOS

Ocurrió hace casi 20 años, en una comunidad indígena del alto Tigre. Yo les hablaba a los bizarros ‘mitayeros’ de que algunas especies de animales se estaban acabando, tratando de convencerles de que dejasen de cazarlas. Especial énfasis ponía en la maquisapa, un mono particularmente susceptible a la caza y extirpado de la mayor parte de los bosques de Loreto. Tanto énfasis ponía en esta especie que los indígenas Kichwa-Alama del alto Tigre me apodaron, cariñosamente creo, además de “uchpa-ñahui” (ojo cenizo), “maquisapa-mitsa”: es decir, ‘el que nos mezquina matar maquisapas’. Pero mis charlas conservacionistas se acabaron un día cuando, en plena reunión con toda la comunidad, un indígena me dijo: “Huauqui, yo concuerdo contigo en que algunos animales se están acabando. Pero te digo una cosa: si tú me garantizas tres comidas al día para mis hijos, yo entierro mi retrocarga aquí y ahorita mismo, delante de ti.” Plaff. Desde ese día entendí que no se puede hablar de conservación a la gente que sufre escasez sin hablar, también, de alternativas y de desarrollo.

Hablar a un indígena o ribereño -cuyos hijos están desnutridos- de cuidar al guacamayo o al águila arpía porque están amenazados es, hasta cierto punto, obsceno. Para el amazónico que se las tiene que buscar diariamente para poner algo de proteína en la tuchpa familiar, los animales de la selva no son bellos: son ricos, se comen; son una fuente de alimento antes que un objeto de deleite estético o un objeto de preocupación ética. La palabra “conservación”, por eso, no significa lo mismo para un citadino con el estómago bien lleno, y una fuente de ingresos bien asegurada, que para un indígena amazónico a veces en el límite de la supervivencia.

¿Quién no ha oído hablar, en el colegio, en la TV o en otros medios de comunicación, del oso de anteojos, del mono choro de cola amarilla y de otras especies amenazadas del Perú? Buena parte del esfuerzo de educación ambiental, tanto del Estado como de las ONG, está orientado a sensibilizarnos sobre el peligro que se cierne sobre algunas especies carismáticas, o sobre la tala de los bosques y la contaminación. Sin embargo, éste es sólo una parte del problema, y un enfoque muy sesgado, fácilmente criticable: “A los ambientalistas les importan más los animales o los arbolitos que la gente”, dicen algunos nescientes. “Que se extinga el mono ése, a mí qué me importa”, llegan a decir otros más afectados por la dolencia.

Algunos divulgadores y educadores han comenzado ya a hablar de la función ecológica de muchas especies de flora, y especialmente de fauna, y unos pocos, de la importancia de conservar ecosistemas sanos, con todas o la mayoría de sus especies, para garantizar la provisión de bienes y servicios ecosistémicos para beneficio de la población. La Amazonía es un buen ejemplo de esto: la mayor parte de los recursos de subsistencia –exceptuando hidratos de carbono provenientes de cultivos de panllevar- y buena parte de los ingresos económicos –hasta el 70 - 90% en algunos lugares- provienen de los recursos de flora y fauna silvestres; esto es, recursos provenientes de bosques, cochas y ríos sanos. De ahí la importancia de recuperar y mantener la productividad y la salud de estos ecosistemas para beneficio de la gente. Por eso hoy en el IIAP y en el PROCREL se ha dado en llamar “conservación productiva” a este enfoque que busca beneficiar a la población con el aprovechamiento sostenible de recursos del bosque y de los ecosistemas acuáticos en su estado natural.

En ese esquema, para un amazónico sí tiene importancia, y mucha, la extinción de una especie, bien sea porque ésta representa una potencial fuente de alimento o de ingresos, bien sea porque cumple un rol importante en el ecosistema del que depende su economía. El poblador rural amazónico conoce bien el rol de algunas especies en el ecosistema: el tucán y la pucacunga, entre otras aves, son los que siembran la pona, del huasaí y de otras palmeras; la gamitana y otros grandes peces frugívoros siembran el camu camu, etc. etc. “Si se acaban estos animales, no sólo no tendrán qué cazar para alimentar a sus hijos, sino que el bosque sufrirá, porque no habrá quien siembre muchos árboles”. Éste es un mensaje con mucho más sentido para la gente, que el simple “pobrecito ese animalito, se está acabando”.

Hoy muchos expertos hablan del grave problema de la extinción ecológica y la extinción económica de muchas especies en la Amazonía: no han desaparecido propiamente, pero sus poblaciones han sido reducidas de tal forma, y restringidas a lugares tan remotos, que ya no cumplen ni la función ecológica en el ecosistema, ni el papel económico para la gente que tenían en el pasado. Ejemplos sobran en nuestra región: la charapa, el manatí, el paiche y la gamitana estuvieron entre las primeras especies explotadas comercialmente en la región, y sus subproductos (especialmente el aceite de huevo de charapa) fueron los primeros productos de exportación. Hoy las poblaciones silvestres de éstas y otras especies no significan virtualmente nada ni para la economía ni para la alimentación de la gente. Esto ha tenido un indudable impacto económico (pérdida de una importante fuente de proteína e ingresos económicos para los amazónicos) y ecológico (muchos de los cuerpos de agua y bosques inundables asociados están hoy enfermos, por la ausencia de dispersores de semillas y controladores de vegetación).

La erosión genética es otro problema asociado con la sobre-explotación de muchas especies. Uno de sus efectos más visibles es la endogamia: cuando parientes muy cercanos se casan o reproducen entre sí, tienen a aparecer rasgos “recesivos”, y nacen individuos con defectos congénitos, como malformaciones, deficiencias mentales, descenso en las defensas inmunitarias y otras discapacidades. Desde los albores de la humanidad ha existido el tabú del incesto y del matrimonio entre parientes cercanos. Los animales también tienen mecanismos para evitar la endogamia, pero cuando sus poblaciones son reducidas excesivamente, sufren sus efectos: conocido es el caso de los leones endogámicos en ciertas zonas de África, con gravísimas taras.

En la Amazonía peruana, las poblaciones de algunos animales han sido totalmente fragmentadas y aisladas entre sí por la caza excesiva, lo que es un escenario perfecto para el desastre endogámico. Adicionalmente, cuando se reduce una población excesivamente, muchos genes valiosos desarrollados a lo largo de la historia evolutiva de la especie y dispersos entre sus poblaciones se pierden, y los individuos supervivientes son más susceptibles a enfermedades y a los cambios naturales o provocados por el hombre. El cambio climático que se nos viene encima incrementa estas amenazas para las especies sobre explotadas. Por otro lado, genes valiosos que podrían ayudar a mejorar genéticamente especies en el proceso de domesticación se pierden, y con ellos la oportunidad de desarrollar variedades más productivas, resistentes a enfermedades, o con otras cualidades deseadas.

Como vemos, sí hay razones económicas, y muy poderosas –y no sólo éticas o estéticas- para proteger especies amenazadas y, en general, conservar los ecosistemas amazónicos sanos y productivos.